compermisito

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Antes, muchos años atrás no entendía la forma en la que se sentía un niño que tenía que enfrentarse al mundo diciendo “soy hijo de padres divorciados”, “mis papás no viven juntos”, “mi papá se volvió a casar”, ” mi mamá nunca esta”, “me siento solo” … etc y  más etc.

Recuerdo cuando mi mejor amiga lloraba por sus padres, cuando era castigada injustamente, cuando se le exigía exageradamente que se portara bien; a mí me dolía la situación que ella vivía, aún así ahora es una buena persona. Entre una de tantas conversaciones llego a decirme que admiraba a Paola porque desde que ella era muy pequeña sus padres estaban separados. Por esos años yo vivía en un mundo rosa, donde papá y mamá eran perfectos, donde no se les podía pedir más ejemplo.Unos años más tarde todo cambiaría…

Cuando mamá murió, papá fingió todo. Prometió sin sentido cuerdo. Lloró por treinta-y-tresaños de vivir con ella. Por la costumbre de dormir y despertar con ella, de sonreír y enojarse, de mojarse y secarse, de hablar y callar… de tantas cosas que se les volvieron costumbre y cuando menos lo notarón el amor se les había escapado de sus corazones.  La familia perfecta se fue en un respiro en el tan esperado “Día de San Valentín” (2004). Sin previo aviso, solo se derrumbo todo.

Cuando todo se detuvo por una semana de ausencia en el JIMC… regresé con ojeras a terminar el año. Pocas de mis amistades sabían lo que estaba pasando. Algunas solo se limitaron a decir: “no sé que decirte, pero estoy contigo”…Gaby fue a buscarme a la cafetería ese lunes que regresé, me abrazó como pocas amigas lo hacen, se le quebro la voz mientras conversaba conmigo y al final puso algo en mi mano que escribió para mí…  una más me escuchaba por teléfono todos los días llorando una ausencia  y diciendome como siempre sus palabras exactas, otras  se preocuparon por no dejarme sola, por estar conmigo en casa por las tardes para comer confleis  y reír de cualquier cosa. Nada era fácil, a las seis de la mañana comenzaba todo, frío como siempre. Llegar al salón C del tercer piso del primer edificio para escuchar la clase de Fisica Moderna, todos los lunes sin excepción alguna. A las once de la mañana caminar hacia el laboratorio de computación para sentarme en la ultima mesa mientras mi compañera de equipo jugaba mario bros en la pc. Yo, estaba, pero a la vez, no estaba ahí.

Cuando ya habían pasado treinta días, por un momento me sentí feliz. Había aparecido de nuevo alguien que años atras había sido mi amigo. En cierto momento (mientras duro) todo era perfecto, incluso llegue a pensar que jamás me volvería a separar de él y que nuestros caminos siempre irían de la mano. Me equivoqué por creer en él y él se equivocó por disfrazar sus mentiras y destrozarme de esa manera. Cuando todo termino solo faltaba un mes para que el año concluyera. Eran principios de junio de hace dos años. Ya no tenía nada en la cabeza, solo quería entrar a la UAM.
El día de la graduación paso por mi cabeza esa fracesita “estoy ocupado…compermisito, hazte a un lado de mi vida” … recuerdo haberle entregado al Coronel la invitación para que asistiera, obviamente no quería estar sola. Nunca llego, ni tampoco llamo, solo recuerdo haberlo visto al día siguiente durante cinco minutos que le sirvieron para darme dinero e irse a trabajar como siempre. Cuando ya tenía en mis manos mis papeles y estaba en la puerta, apareció Noel… me abrazó y lloró mucho. Yo me quede en stop… no había palabras, no había nada. Al fin ya estaba resignada y sabía que desde ese instante tendría que aprender a estar sola.

Ya no hay familia perfecta, ni mundo rosa. Ya no queda ni un pedacito. Solo quedan fotografías de navidad con regalos, de cumpleaños con pasteles, de viajes… pero de ellos ya casi no hay nada. Al final el que quedaba cada día que pasa me dice tan sujestivamente “compermisito, yo también tengo vida…”
¿amigos?… solo hay pocos, que aveces también tienen sus rollos y se atreven a usar esa frase o disfrazarla con su “no tengo tiempo para hablar” o “estoy ocupado trabajando” . Otros simplemente son tan exactos y precisos que solo dicen: “no quiero hablar”…..
El día que sea capaz de decirle eso a alguien sera porque realmente sea fría, dura y no tenga corazón… he comtemplado esa opción bastantes veces en las que me desesperan, en las que no entiendo porque no son capaces de corresponderme un poco de lo que he hecho por ellos, en las que me lleno de coraje por sentirme traicionada, por sentirme sola sentada en una habitación donde existe mucho eco, en una casa que esta fría….

Si hubiera algo mas que agregar… no sé si lo haría, porque no quiero juzgar, no quiero herir a alguna persona cercana a mí que sé que leerá esto.

Ahora entiendo mucho de lo que antes no me pasaba.

 P.D. Compermisito… voy a escribir el siguiente post…

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